martes, 7 de septiembre de 2010

Un brócoli y dos platillos deliciosos


El brócoli es uno de esos vegetales deseables que las mamás queremos que los niños coman, y con razón. Es un súper alimento, repleto de vitaminas C, K y A, posee fibra y valiosos nutrientes con propiedades anti-cancer. Pero no sólo con queso derretido por encima se puede servir. Buscando maneras de incorporar el brócoli como parte de una comida balanceada, acompañando a otros ingredientes que nos gustan, mi esposo ha creado éstas dos recetas: una con habichuelas blancas y otra con pasta. El las creó y yo las he perfeccionado. Claro, el se inspiró en otros platillos que hemos probado antes. El segundo lo probamos una vez en un restaurante en la pequeña Italia "Little Italy" en Manhattan. Ambas recetas son sencillas, rápidas de hacer y muy ricas.


Habichuelas blancas con brócoli y chorizo

INGREDIENTES
1 tz. de brócoli
2 chorizos medianos (yo uso un chorizo tipo Argentino, no es picante)
1 cebolla mediana
3 dientes ajo molido
1 1/2 tz. habichuelas blancas (ablandadas)
1/2 tz. aceite de oliva
3 hojas de laurel (secas)

PROCEDIMIENTO
Corta el brócoli en pedazos y cocina a vapor, añadiendo sólo un poco de sal y agua al fondo de una olla cubierta. En un sartén grande, fríe el chorizo, cortado en ruedas y después de remover la piel, déjalo dorrar con su propia grasa. Retira de la sartén y en ésta añade la cebolla en ruedas, los ajos, el brócoli, el chorizo y las habichuelas. Añade aceite de oliva a gusto y revuelve para que el aceite bañe los ingredientes. Añade hojas de laurel. Añade un poco de sal a gusto. Cubre la sartén y deja cocinar por 5 minutos a fuego lento. Sirve acompañado de pan.


Pasta con brócoli, tomates y alcachofas

INGREDIENTES
2 tz. pasta integral (la que prefieras, yo uso gobbetti, penne o fussili)
1 tz. brócoli (fresco)
aceite de oliva
4 dientes ajo molido
1 tz. tomates secos ("sun dried tomatoes")
1 tz. corazones de alcachofas (yo uso enlatadas, marca GOYA)
1/8 tz. queso seco parmesano o romano

PROCEDIMIENTO
Cocina la pasta de acuerdo a las indicaciones del empaque. Corta el brócoli en pedazos y cocina a vapor, añadiendo sólo un poco de sal y agua al fondo de una olla cubierta. En un sartén grande, vierte aceite de oliva. Añade los ajos molidos, los tomates secos cortados en lonjas y los corazones de alcachofas cortados en pedazos. Añade aceite de oliva a gusto y revuelve para que el aceite bañe los ingredientes. Cubre la sartén y deja cocinar por 5 minutos a fuego lento. Añade la pasta, revuelve. Añade aceite de oliva, de ser necesario. Polvorea con el queso seco. Sirve acompañado de pan y/o ensalada verde.

Nota: Yo uso sal sólo en el agua de la pasta y en el brócoli, los demás ingredientes ya traen mucha sal y al unirlos es suficinete.

¡Comparte tus ideas de cómo integrar el brócoli a platillos deliciosos y diferentes!

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Lo que está leyendo Tenoch


He aquí los libros del momento de acuerdo a Tenoch. Tanto a la hora de la siesta, cómo a la hora de dormir en la noche, éstos tres libros no calientan el librero. Hemos desarollado una pequeña rutina que incluye preparar juntos el aposento–correr cortinas, acomodar almohadas y encender el abanico juntos– y seleccionar libros para leer acostados en la cama. Esta costumbre ahora reemplaza la de dormirse lactando, o consecuentemente llorando, de apenas unos meses atrás. Me gusta, y a Tenoch también. Acá les dejo una notita sobre los libros que no calientan el librero.

De cómo dicen que fue hecho el mar, por Mrinali Álvarez Astacio

Este hermoso libro de La Editorial de la Universidad de Puerto Rico lo conseguí en Borders de Plaza las Américas durante nuestro viaje a la isla el año pasado. La autora narra libremente un mito taíno sobre el origen del mar. El libro es sencillo en texto e ilustración, y es parte de una colección más amplia que comprende otros mitos taínos.


Frida
, por Jonah Winter, ilustrado por Ana Juan

Este lo conseguí en Target de Brooklyn antes de que Tenoch naciera. Es una interpretación poética de la vida de la artista Mexicana, con ilustraciones coloridas y fantásticas. Tenoch disfruta de escuchar la historia y además señala elementos conocidos según los menciono: pájaro, mono, perro, flores, sol...

¡No! dijo el pequeño monstruo,
por Aslaug Jonsdottir y Rakel Helmsdal

Este libro se lo trajo de Barcelona su primo (el artista viajero) John Michael. Es un cuento encantador y diferente dónde se aprende a decir ¡No! a los monstruos malos que no son buenos amigos. A Tenoch le encanta interactuar con la historia anticipando el texto cuándo vé el gran "¡no!" en la página. Se ríe con los monstruos que ríen y se arresmilla cuándo vé a los monstritos que lloran.

martes, 24 de agosto de 2010

Le tengo coraje a la lluvia

Por favor, no me lo tomen a mal, sólo utilizo una alegoría para expresar que: ¡le tengo coraje a la lluvia! No sé si son las hormonas (las pobres pagan por todo) o si algo más anda mal, pero me encuentro un poco malhumorada. ¡Acá en Nueva York nos ha caído el otoño sin avisar!

Llovió también el domingo, de camino a un BBQ mojado

Camino a la biblioteca pública a "la hora de lectura para bebés", nos abrigamos bien, nos llueve, desesperamos... Ya habíamos optado por faltar a la clase de natación, pues está hoy la temperatura en los 60 grados F. Nos encontramos con el compañero de natación y llegamos a "la hora de lectura". Pués el nivel de energía de Tenoch no lo contiene sentado en la alfombra y procede a convertir los anaqueles de libros en pista de obstáculos, y allá corro yo trás él. Al final de la lectura, canciones, juegos (y carreras), nos inscribimos en el programa y nos regalan tres libros y un folleto de rimas. De regreso a la lluvia, el coche, el frío, el camino, la capa de lluvia y la sombrilla, escucho la palabra "caca".

De regreso a la casa miro por la ventana y me entristece saber que el verano nos está diciendo adiós.

¿Por qué le tengo coraje a la lluvia? Pues porque no es amiga de los niños de casi dos años, a los que la vida los llama a correr, jugar, trepar árboles y arrancar hierbas con las manos... Porque el otoño nos viene a cambiar el ritmo de la vida fácil, sin horas, sin noche... Porque no nos gusta el cambio, ni el encerramiento, ni lo apretado, ni lo reprimido.

Será éste un ejercicio de disciplina, entrar en rutina otoñal y en transición al invierno. Aprenderemos a correr en puntillas, a trepar paredes y a arrancarnos los pelos... ó a enfocar las energías en desarrollar y aprender otras destrezas.

¡Que vengan las torres rosadas de Montessori y los jardines de hadas de Waldorf, aprenderemos a jugar sin sudar!

lunes, 23 de agosto de 2010

Mi escuelita

En éstos días las mamás y papás del barrio andan discutiendo un sólo tema: la escuelita. Cabe señalar que estos son padres de bebés de uno a dos años de edad. Y es que la discusión es intensa porque realmente sabemos que la educación pre-escolar es muy importante, y también porque las opciones en el barrio son muy extensas.

En muchas partes de Brooklyn, y en específico en el area en que vivimos, contamos con muchísimas escuelas privadas que sirven a pre-escolares desde los 2 años de edad o menos. Desde escuelas que siguen el método Montessori, hasta escuelas que acogen la filosofía Waldorf. Existen escuelas (para pre-escolares) en universidades (suena algo anacrónico), cómo The Dillon Child Study Center y otras que proveen alternativas innovadoras y artísticas cómo Trilok PreSchool.

Muchas más son las alternativas de escuelas para pre-escolares y casi todas tienen mucho en común, como por ejemplo, la matrícula es de alrededor de mil dólares ($1,000) al mes o diez mil ($10,000) al año, más o menos. Otra de las similitudes de muchas de éstas escuelitas es que se esmeran por proveer un ambiente de hogar para la educación, promueven el juego de niños cómo parte importante del aprendizaje e incluyen elementos artísticos: música, arte, movimiento... que aportan al desarollo del niño.

Y todo esto está bien, muy bien. De hecho, he decidido dedicarme a aprender más sobre el desarrollo y la educación pre-escolar (early childhood=¿infancia temprana?). Lo que no puedo es pagar ese dineral por una escuelita de bebés. Y sinceramente, aunque pudiera pagarlo (que ya dije que no puedo) tampoco puedo soltar a mi bebé en la escuela todavía. Incluso casi creo que es un poco tonto pagar dinero para sacar a tu niño de la casa y llevarlo a una escuela (modelada en el ambiente de una casa), para que vaya a aprender a través del juego. De hecho estoy muy inspirada y casi convencida en tomar lo de la "escuela en el hogar" o home school muy en serio. Estoy leyendo, investigando, instruyéndome e indagando al respecto y a continuación comparto los recursos que hasta ahora he adquirido para aprender un poco más de todo ésto.

Estoy leyendo:


Próximas lecturas en turno en el librero:

Es relmente impresionante lo que estoy descubriendo acerca de éstos métodos no tradicionales de educación y ya iré reseñando acerca de lo que voy aprendiendo.

domingo, 15 de agosto de 2010

Un gran paso hacia hacer crecer nuestra familia

Esta semana comenzamos oficialmente el tratamiento de fertilidad. Disfrutando del hermoso verano con mi nene no he tenido tiempo de percatarme bien de la magnitud e importancia del paso que estamos tomando como familia. Queremos traer un miembro más a éste grupo, queremos un nuevo bebé.

El sábado fuí a buscar mi receta y se me cayó el brazo. Ya pasamos por esto antes, para concebir a Tenoch, pero ésta vez me ha tomado por sorpresa, pués por la distracción misma de tener las manos llenas con mi niño. Abro la bolsa y veo que hay tanta jeringa como para suplir una clínica, y hormonas en cantidad y en tal sinúmero de formas físicas.

Recuerdo entonces mis temores y dudas hace más de dos años atrás cuando comenzé el tratamiento para tener a Tenoch, y recuerdo el miedo. Miedo nutrido por dos intentos anteriores fallidos. Casi volví a sentir miedo por un segundo, pero lo espanté. He decidido solamente concentrarme en lo positivo, en las posibilidades, en los sueños, en los deseos, en los planes, en todo el amor que tengo (que tenemos) para dar. Y sólo así consigo dormir en paz.

No tengo foto para esta entrada, pensé hacer una escultura con las jeringas y frascos, para luego fotografiarla... pero está fuera de lugar. Lo importante es enfocarse y confiar. Estaremos en comunicación y contamos con sus oraciones.

viernes, 6 de agosto de 2010

Lactancia Materna...una reflexión

Photo Copyright © Carey Kirkella Photography

En el lugar más recóndito del mundo, entre las carencias más crudas, en la miseria más grande, una mujer, una madre, puede dar de comer a un hijo. No hay derecho más básico que este.

Mirando con nostalgia hacia atrás siento que el tiempo que lacté a mi bebé duró muy poco. Hoy recuerdo tiernamente esas cejas levantadas de placer, sus pequeños suspiros de gusto, sus manitas traviesas, todo él prendido de mi pecho. En un momento lactar pareció un acto eterno de sacrificio enervante, al principio, hace mucho tiempo. Hoy me parece que duró tan solo un instante. El acto de parir es realmente inolvidable, pero lactar es cómo parir a cada instante. Sigues dando vida, gota a gota. Es dar luz, vida, mil veces al día.

Benditas sean las madres del mundo y ese poder inagotable de dar vida a través de los pechos. Mujer, nunca dudes de este don, no pares de intentar, no desesperes hoy.

¡Que vivan las madres lactantes del mundo!


Semana Mundial de la Lactancia Materna, 1-7 de agosto de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Paletas heladas de fruta y yogur


Este verano tan caluroso nos apetece comer helados, "esquimalitos", paletas heladas y puro hielo. A Tenoch le encantan todos éstos, pero nada mejor que lo hecho en casa: frutas hechas un "smoothie" con leche y yogur, y congeladas para poder disfrutar lenta y fríamente. Acá van unas fotos y la receta de las paletas heladas que hicimos con las frutas que teníamos a mano. Al chico le fascinaron.


INGREDIENTES

1 mangó grande
1/2 taza de arándanos (blueberries)
1/2 taza de yogur sin sabor
1/2 taza de leche
5 cubitos de hielo
1 cda. miel


PROCEDIMIENTO


Mezcla en batidora todos los ingredientes.
Vierte en moldes para paletas heladas.
Congela hasta que estén firmes.