miércoles, 26 de mayo de 2010

Un Año y Medio

Tenoch ha cumplido ya sus 18 meses. Es increíble la manera en que crece y aprende un bebé en tan poco tiempo. El primer año es el más impresionante, cómo cambian: de una cosita monga, arrugada y flaquita, a una balita disparada que quiere correr sin poder andar.

A partir del primer año es cuándo más se manifiesta la grandeza de su mente. Esa esponja empapada comienza a soltar todo lo que ha acumulado y llegan las sorpresas. Las imitaciones inesperadas, las palabras que no sabías que conocía y esa mirada que te dice que sábe lo que pasa.

¡Que milagro hermoso es la vida! ¡Que dicha y que regalo grande es el que recibimos al ser madres y padres! Abajo, las cuatro estaciones de la vida de Tenoch a partir del año pasado:


primavera 2009


verano 2009


otoño 2009


invierno 2009-10

martes, 18 de mayo de 2010

Otro juguete con materiales reusados: Bongós de plástico y tela


Este es otro proyecto bien sencillo con mucho potencial que había pensado hace algún tiempo pero finalmente logré hacerlo en Puerto Rico la semana pasada. A Tenoch le encanta todo tipo de tambor y le saca música a cualquier cosa. Los envases de avena, tanto los de plástico cómo los de cartón, generan un sonido muy chévere. Inténtenlo en casa, les va a gustar el resultado.

Bongós de plástico y tela

materiales
- 2 envases vacíos de avena
- pedazos de tela variados
- cordón o soga fina
- cinta adhesiva
- hilo y aguja
procedimiento
- Mide la tela alrededor del envase: deja 1 pulgada de tela arriba, déjalo al raz abajo, corta la tela sobrante.
- Cubre cada envase con la tela: pega con cinta adhesiva un lado, envuelve, cose el otro extremo.
- Frunce ligeramente con el
hilo y aguja la pulgada adicional que dejaste arriba.
- Cubre la parte de arriba con un pedazo redondo o cuadrado de tela, dejando 1 pulgada alrededor, amarra con soga.
- Une los 2 envases con soga. Haz la correa para cargar del cuello con un pedazo de tela.

domingo, 18 de abril de 2010

Resolución #2: Reusar materiales para hacer juguetes




































En la vena de vivir con menos y más sencillamente me he puesto a organizar, recategorizar, reciclar y reprovisionar el contenido de mis gavetas o cajones. Medias viejas se convertirán en "sock monkeys", caracoles, tarjetitas y recuerdos van a el baúl de los recuerdos (donde pertenecen), no regados por todos los cajones de la casa, y los envases eternos de cremitas, humectantes, perfumes, geles, etc..., pués a usarse.

Tengo varios proyectitos creativos en mente, ya es hora de reconectarme con mi vena artística. Los monitos-calcetines es uno de éstos, la idea es re-usar materiales buenos e interesantes de una manera original: creando algo funcional con materiales rescatados.

Y así, tengo una bolsa de ropa para donación a la iglesia St. Mary's, que la distribuye a los pobres; otra bolsa de ropa/telas para reciclaje de textil que se recoje los sábados en el Fort Greene Greenmarket; y otra de ropa/telas/materiales para reuso, y arsenal de mis proyectos creativos.

La semana pasada cree unos molinillos de viento "pinwheels", reusando papel que tenía por la casa (en las gavetas por cierto) y otros materiales caseros que de seguro todos tenemos a la mano en casa. A Tenoch le llamó mucho la atención uno de éstos molinillos que vió una tarde mientras paseábamos por el parque. Son muy fáciles de hacer, ¡anímense! De hecho me he propuesto hacer más juguetes en casa, como tambores de latas vacías y muñecos de trapo.

Ya les contaré cómo me vá y cómo lucen.


Molinillos de Vientomateriales
papeles variados (reusa el papel de un calendario viejo, un folleto colorido, un sobre usado, u otros... de grosor intermedio), lápiz (1 por molinillo), regla, tijera, alfileres (1 por molinillo), imperdible grande

procedimiento
- Mide el papel y asegúrate que es cuadrado y de al menos 7 a 9 pulgadas, de ser necesario ajusta el tamaño con la tijera
- Marca con el lápiz dos líneas perpendiculares formando 4 triángulos y marca un punto en el extremo derecho de la base de cada uno de los triángulos.
- Corta siguiendo las línes sin llegar al centro (deja el espacio de 1 pulgada cuadrada sin cortar en el centro)
- Dobla cada uno de los triángulos hacia el centro y fija los puntos alineados en el centro insertando el alfiler por cada uno de los puntos y a través del borrador del lápiz. Asegura la punta del alfiler doblándola y re-insertándola dentro del borrador.

*** Cabe recordar que éste juguete, por la naturaleza de sus componentes, sólo se debe utilizar bajo la supervisión de un adulto.***

Esta pieza ha sido seleccionada para aparecer en la sección de “Ellas dicen” del blog de Telemundo 51.
 

lunes, 5 de abril de 2010

Las cosas que aprendí de mi Madre que me ayudan a salvar a mi Madre Tierra


A veces pensamos que es muy difícil ser verde, que estamos muy acostumbrados al estilo de vida del siglo XXI, que la comida sale calientita y rápida de McDonalds, que el microhondas lo resuelve todo, que las frutas de Sam's Club son las más frescas, que no podemos respirar sin aire acondicionado, que no podemos vivir sin bolsas plásticas, que es muy caro comer saludablemente...

Mientras crecia recuerdo muchas costumbres de mi madre que me parecían un poco absurdas y anticuadas, y juraba que, cómo los tiempos han cambiado, yo no sería así. ¡Que equivocada estaba! Mi madre me enseño con su sabiduría casera, a ser la mejor hija de ésta nuestra Madre Tierra. Desde el uso inteligente de materiales, recursos y espacio, hasta el conservar energía y alimentos, aprovechando lo disponible, sustituyendo lo tóxico por los natural y causando menos impacto en el ambiente.

Mi mamá no compraba papel toalla, escurriría los plátanos fritos en bolsas de papel re-usadas, usaba el trapito de fregar hasta la extinción, aplastaba las latas y envases de plástico vacíos para ahorrar espacio, reusaba las bolsitas zip lock hasta el cansancio, reusaba los envases plásticos de mantequilla para guardar comida en la nevera en vez de comprar envases tupperware. Todo esto lo hace todav ía y yo tambi én.

Mi madre se ha opuesto a comprar secadora de ropa, se ha tostado la piel por d écadas en el patio secando toda la ropa al sol, usa pinches de ropa para sellar mejor bolsas en uso de galletas, cereales y otras cosas en la cocina para conservar su frescura por más tiempo. No recuerdo a mi mamá botando comida, jamás. Se inventa un platillo de lo que haya en la nevera, o en el árbol del patio, o con lo que esté en especial en el mercado (que a su vez es lo que está en temporada). Mi madre conoce todas las frutas, vegetales, viandas, hortalizas, plantas, árboles y flores por su nombre, sábe qué hacer con cada uno de ellos: los comestibles, los medicinales, los que aromatizan, los que pican...los ha utilizado todos y los aprovecha. Esto lo aprendió a su vez de su madre, en tiempos en que obviamente no tenian más opción que utilizar los recursos a su alcance y a su disposición. Que gran riqueza es esa, la que vivián los pobres de principios del siglo pasado.

Mi mami ha sido la primera ecologista que yo he conocido. Ella arroja las c áscaras de frutas y vegetales en el patio para alimentar a las gallinas (y a su vez alimentar a la tierra), limpia cristales con vinagre (en vez de comprar windex) desde mucho antes que se pusiera en boga, añade limón a los trastes para cortar la grasa, añade agua al líquido de fregar para rendirlo. Ella sabe utilizar al m áximo los recursos que abundan, conservando los escasos. Nunca ha confiado en el horno de microhondas y le molesta el aire acondicionado. Posee ropa de los años 70 en el armario de uso diario y reusa las piezas que más le gustan hasta el cansancio, remendando y reparando según sea necesario. Yo quiero ser como ella.

Acá los gringos contemporáneos educan a sus hijos en la conservación del planeta y cantan canciones sobre my best fried earth. Nosotros, los Boricuas e Hispanoamericanos, la llamamos Madre Tierra. Maternal concepto heredado del sur: Pachamama o Mama Pacha (Madre Tierra), gran deidad entre los pueblos indígenas de los Andes. Que dulce nombre: emotivo y personal. Que otra relación más cercana e influyente que la de una madre: nacemos, aprendemos de ella y, después de recorrerla, volvemos a ella.

A mi madre, ahora sólo falta convencerla de que las latas, botellas, plásticos y papeles que hay que sacar aparte, sí serán reciclados. Que se los llevan a un lugar aparte de la basura y efectivamente se procesan y eventualmente se reusan o reciclan. En eso la podría ayudarla Tenoch, que ya sabe dónde va todo papel, cartón, plástico y caja en la casa: a la bolsa del reciclaje.

domingo, 28 de marzo de 2010

Open House

Abrir la casa limpia y olorosa a extraños sin fin por dos horas de un domingo soleado. Dejar ver las intimidades cotidianas, abiertas las persianas, el contenido de la alacena, lo que tendremos de cena. Los tenis rotos, el polvo incógnito, los papeles, el correo, los chivillos de la pintura, los rinconcitos feos... pusimos narcisos en el comedor y azucenas en la habitación.

Hoy fué otro domingo de esos y mientras esperaba a los compradores prospectos repasaba esos rinconcitos: la luz calcando la superficie de las paredes, la cama familiar de noches sin mucho dormir, la esquinita que llamamos comedor dónde realmente compartimos casi todas, sino todas las comidas por casi seis años, la historia que cuenta el piso con cada pincelada de imperfección.

El open house estuvo vacío. Puertas abiertas, pasillos fríos. Día soleado, pero mojado. Ya al final (puertas cerradas) esperé a una amiga que no llegó y esto me permitió salir por unos minutos a caminar y divisar el dia desde afuera: el reflejo en el interior era fiel al del exterior. Viento, silencio, luz y frío.

De regreso del paseo me acurruqué en el sofá con Tenoch y allí mientras lo tenía prendido de mi pecho me puse a contemplar el silencio: unos pasos de chihuahua en el techo... y nada más (solo conozco al perro no al vecino, al perro y sólo de oído). Y así contemplando, reconocí lo mucho que amaba éste lugar, nuestro hogar, nidito de amor, cuna de nuestra cría; dónde hemos vivido los mejores momentos de nuestras vidas. Reflexioné y admití el valor incalculable de éstas superficies imperfectas, éste aposento de luz, éste observatorio de nuestra esquinita de Brooklyn. Las huellas de nuestra vida están en éste lugar, las marcas de nuestro amor, de la vida soñada, planificada, vivida, engendrada, criada. Las huellas, marcas, hendiduras, descoloración, imperfección... son vida.

Y así cerré las puertas de mi corazón y me silencié. Me preparo para una semana de paz, silencio y luz al final del camino.

Esta pieza ha sido seleccionada para aparecer en la sección de “Ellas dicen” del blog de Telemundo 51.

lunes, 22 de marzo de 2010

Resolución número uno: Me dije que no compraría ni un solo producto más para el cabello...

...hasta no acabar lo 23 que tengo. ¿Porqué acumulamos tanto, porqué nunca estamos satisfechos? Son años de productos, se han mudado con nosotros de uno a otro apartamento, han posado en una y otra tablilla, anaquel, armario. Los hay en crema, en gel, en líquido, de marca, chipi, de salon y de farmacia. Cogen polvo, los lavo, los seco, van de nuevo a la tablilla y no se acaban. Tenoch entra al baño conmigo: los coge, los tira, los quiere meter al inodoro, los re-acomoda, siguen ahí.

No los saco hasta que no se acaben. Son mi plan de ahorro en estos días (o años) en que no estoy trabajando: cuándo quiero probar algo nuevo para el cabello solo miro la tablillita de los productos, y ahorro dinero. Cuándo se acaba uno el empaque va al reciclaje, entonces voy y "compro otro" en la "tiendita de la tablilla".

Quiero vivir con menos, menos cantidad, más efectividad. Ya traté de vivir con menos pelo, pero no me gustó. Trataré menos productos, hasta que se acaben por completo. Cremas, lápices labiales, esmaltes, perfumes...todos sufren del mismo mal de pluralidad. Y no mencionemos las muestras que se reciben de las tiendas por departamento: "gasta tanto y llevate un estuche lleno de porquerías"... Claro, la muestras son herencia de los años de productividad corporativa, cúando produces y tienes para consumir, te regalan las cosas. Go figure.

Por favor, no me lo tomen a mal, me encantan lor regalitos y muestrecillas gratis, mi único problema es con el coleccionarlos, no usarlos, guardarlos y no saber que existen hasta que se te caen encima cuando abres el armario.

Hasta que no se caben no compro más. Y ni aún entonces, porque preferiría vivir con menos.

Spring Cleaning

Como buena Brooklynite, en esta temporada le dedico tiempo a una limpieza profunda del apartamento. Como buena Boricua, deseo hechar las puertas por las ventanes, 'pegar la manguera' a todo lo que me encuentre de frente y resacar hasta quedarme en los trapos que tengo puestos. Y así en éstos días leeran más sobre Spring Cleaning en adición a los temas de costumbre: búsqueda de casa, venta de apartamento, Tenoch y sus aventuras, etcétera.

Trato de hacer un ejercicio más intenso que limpiar y organizar; cómo buena ciudadana del planeta intento recoger los armarios y el espíritu, deshacerme de lo innecesario sin pasarle la carga al planeta, vivir con menos, comprar menos, gastar menos. Reusar más. Comer mejor causando menos impacto al ambiente. Aquí estaré compartiendo ideas, resoluciones, nuevas actitudes...